Que se lixe a Troika. O povo é quem mais ordena.

Hoy en las calles de Lisboa he visto a un pueblo cansado de las medidas de la austeridad. A un condeando al hambre y a la miseria que ha decidido decir basta y revelarse contra el juez Troika que lo condenó y el carcelero Passos Coelho que ejecuta la sentencia.

He visto igualdad en cada rostro. Estaban todos: jóvenes y ancianos, obreros y estudiantes, hasta los militares. Cientos de miles de personas coreando incansablemente la canción Grândola Vila Morena, dicéndole a la Troika una y otra vez que el pueblo es el que manda.

Hoy he tenido en cada esquina un amigo. Si los movimientos sociales portugueses destacan por algo es por su sectarismo y rivalidad, pero hoy estaban todos juntos allí. Esperemos que sea el comienzo de una bonita amistad. También han llegado las mareas, para pelear juntas por la sanidad y la educación públicas.

Me decía hoy por twitter @mcmihail que la revolución será internacional o no será (A decir verdad, también me decía que será feminista o no será). ¡Y va a ser! Aquí los manifestantes no sólo coreaban a favor de Portugal, sino que también se han acordado en multitud de ocasiones de Irlanda, Grecia y España. Y, lo más importante, que ¡El pueblo unido jamás será vencido! Y el pueblo no entiende de fronteras, sino que las ponen los de arriba para dividir al pueblo.

Y se me han puesto los pelos de punta. Nada como ver el Terreiro do Paço hasta la bandera coreando la gran canción:

En 1974 los soldados pusieron claveles en sus fusiles. Hoy los portaban numerosos manifestantes. Este pueblo se merece un futuro más allá del hambre y miseria al que ha sido condenado. No hay nada escrito. Solo de ellos depende conseguirlo.

Adenda

En mi canal de bambuser podéis encontrar todo el streaming que he ido haciendo durante la manifestación.

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No nos vamos, nos echan

Tengo pendiente comenzar a hablar de Lisboa, pero hoy no lo voy a hacer. Prefiero desahogarme. Ya habrá tiempo para cosas bonitas.

NO NOS VAMOS NOS ECHAN

Juventud Sin Futuro ha lanzado hoy la campaña “No nos vamos, nos echan” . Esta campaña pretende visibilizar el exilio al que hemos sido condenados los jóvenes españoles que no hemos optado por el paro o la precariedad. Bueno, de la precariedad realmente no hemos escapado. Las condiciones de trabajo que ofrece el monstruo capitalista cada vez son peores en todas partes. Yo, sin ir más lejos, me veo de becario una vez más. Que bonitos fueron los dos años de PIF con contrato… ¿Cuando volveré a tener uno?

En los dos meses que llevo en el exilio he vuelto muchos fines de semana a Madrid. No me puedo quejar, soy afortunado: Lisboa está cerca y el avión es barato. Y todos me he encontrado con alguien que me ha contado que se va. No porque quiera, sino porque no le queda otra que elegir entre paro, precariedad o exilio. Mucho de ellos se ven en esta situación tras perder su último empleo y saber que en España no hay nada para ellos. Otros buscan una oportunidad tras años de becas en prácticas y contratos basura en el mejor de los casos.

Yo tenía asumido desde hace tiempo que me tocaría una temporada fuera, uno o dos años, por aquello de hacer currículum para luego poder optar a alguna plaza en alguna universidad o centro de investigación. Iluso de mí. Ahora sé que no será así de fácil. España decidió ser la playa de Europa e invertir en putas y casinos. A nosotros nos echan.

¿Cuanto dinero ha gastado el estado español en nuestra formación? No tengo ni idea de la cantidad, pero mucho. Primaria, Secundaria, Universidad, Master y Doctorado. Toda una inversión de la que ahora se aprovecharán otros. Políticos corruptos al servicio de avariciosos empresarios tienen la culpa de esto.

Nos engañaron. Nos prometieron que si estudiábamos tendríamos un buen empleo y viviríamos muy bien. Y nos lo creímos. Atrás quedan los viejos amigos a los que ya muy difícilmente volveremos a ver reunidos. Nuestros sueños de juventud quedaron en la esquina. No olvidamos. No perdonamos. Algún día volveremos. Y ese día nuestra venganza caerá sobre ellos.

Pero de momento que el último que cierre la puerta y apague la luz.

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Menos mal que nos queda Portugal

Toda tu vida estudiando. Guardería, Colegio, Instituto, Ingeniería, Master, Doctorado. Miles de euros gastados por los contribuyentes españoles en tu formación. Ahora van y te dan una patada en el culo. Recortes dicen. Me he formado por encima de mis posibilidades. Presupuestos de Investigación y Desarrollo reducidos a la mínima expresión. La Universidad Pública en proceso de desmantelamiento. Y tu con un papel que pone que eres Doctor en Ciencia y Tecnología Informática recién firmado. Solo tres salidas: tierra, mar, aire. Elijo tierra. Me exilio en Lisboa. Adiós Madrid.

Y que mejor ciudad para escribir un blog. Si hasta uno de los temas de wordpress tiene la foto de un tranvía (si, la cambiaré). Aquí iré reflejando las aventuras y desventuras que me depararán los próximos años en esa ciudad. No serán pocas: aprender portugués, cocinar bacalao de mil formas diferentes, cantar fados, bailar kuduro, tomar cacharros en el Barrio Alto, perderme en Alfama, enamorar portuguesas … y hacer la revolución.

Seguro que en el IST también aprendo cosas curiosas sobre aprendizaje automático y visión por computador. Puede que también haya sitio para ellas. Y seguro que publico en algún congreso y me voy de viaje a alguna parte.

Hoy parto ¡Vámonos!